LAGRIMAS……..

Nunca imaginó que aquello fuera posible, había realizado muchas excavaciones y había hecho hallazgos sorprendentes, pero ninguno como aquel.

En sus manos sostenía una pequeña figura hecha de barro, no sabía porque pero sentía una gran atracción hacia ella, quizás fuera la expresión de sus ojos o simplemente el halo de misterio que la rodeaba.

Era incomprensible como había podido mantenerse oculta durante tantos años y conservarse en tan buen estado.

Con sumo cuidado la metió en su mochila y se la llevo a casa. Una vez allí, la desenvolvió del paño de algodón en que la había la guardado y se quedó contemplándola durante horas.

No acertaba a comprender que era lo que tenía aquella figura aparentemente tan insignificante, tan solo sabía que era un ídolo de una antigua cultura azteca.

Lo observo con paciencia, recorriendo cada milímetro de barro tallado con su audaz mirada. Cada ranura, cada pliegue del manto que cubría su cuerpo, cada gesto expresado en su rostro y en sus manos, y cuanto mas lo inspeccionaba mayor era la desazón que la invadía.

Después de un buen rato lo guardo en una vitrina y se fue a dormir, o al menos esa era su intención, ya que no pudo conciliar el sueño pensando en aquel extraño hallazgo.

Cuando la noche ya era bien cerrada, se levantó y saco su ídolo de la vitrina, lo colocó encima de la mesa de estudio y siguió posando sus ojos sobre él.

Sentía que le transmitía algo pero no sabía que era. Cerro los ojos un instante y su mente la traslado a un mundo irreal.

Aquel ídolo de barro se convirtió en un hombre de carne y hueso, un hombre que se acercó a ella y la beso en los labios con una ternura que jamás había conocido. Sus manos se entrelazaron y ella sintió un escalofrío al sentir su energía, sus miradas se cruzaron y en el rostro de él apareció una sonrisa que la cautivó.

De repente él soltó una de sus manos y acaricio suavemente su mejilla y ella no pudo evitar posar su rostro sobre aquella mano que le ofrecía protección y cariño.

El paso su mano por encima de su hombro y juntos caminaron hacia la orilla de un hermoso lago que se divisaba a lo lejos. Una vez allí el la amó como nunca nadie lo había hecho, haciéndola sentir la única mujer del mundo, la mas afortunada del universo, no había nada ni nadie que la hubiera hecho sentir así, tan amada, tan deseada…

El volvió a besarla y a acariciar su rostro, ella lo abrazó como quien teme perder al hombre de su vida y de sus ojos brotaron lágrimas de felicidad, pues sabía que había sido tocada por la magia del amor.

Fue entonces cuando abrió los ojos y se vio a si misma abrazando un puñado de barro, un ídolo de barro que se había deshecho entre sus brazos por el calor que ella misma le había entregado.

Y volvió a llorar, pero esta vez eran lágrimas amargas, ya que sabía que nunca mas volvería a sentir lo que aquel ídolo de barro había conseguido.

 

 

 

Sus lágrimas quedaron fundidas con el barro y ambos quedaron impregnados en la suavidad de su piel hasta el fin de sus días.

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